Guía práctica para identificar el rostro de un cliente

Tu primera práctica puede ser con tu propio rostro frente al espejo. Necesitarás una hoja, un lápiz y una cinta métrica de costura. Tendrás que mantener el rostro recto y medir una serie de puntos que posteriormente conectarás dibujando sobre el papel la figura geométrica resultante.

Comienza con la línea vertical que es la que define la longitud del rostro. Para ello, coloca la cinta métrica en el nacimiento del cabello y, pasando por la nariz, llega hasta la barbilla. A continuación, traza una línea vertical en el papel con la medida que has obtenido en la longitud de tu rostro.

Ahora repite la operación pero en el sentido contrario, es decir, en forma horizontal. Intenta no contornear la cinta métrica, más bien debes intentar que parezca una regla rígida. Mide el ancho, de sien a sien, y dibuja de nuevo en el papel la línea y medida obtenida, como si se tratase de una T.

Sigue con con la medida de la línea de los ojos desde donde nace el cabello lateralmente en dicha altura y, de extremo a extremo, ya sabes, dibuja de nuevo la línea en el papel.

Avanza con la misma técnica en los pómulos y, aproximadamente a la altura de los oídos, vuelve a representarlo en el papel.

Por último, mide la longitud que existe de lado a lado en la mandíbula, justo en el punto en el que el hueso comienza a inclinarse hacia la barbilla y trázala más abajo de la tercera línea de medición. Una vez más, no te olvides de anotarlo.

Ahora es el momento de descubrir el resultado. Para ello, utiliza la misma cinta métrica y une las esquinas de cada línea. Verás cómo la forma que resulte se asemejará a alguna figura como puede ser: corazón, óvalo, diamante, círculo, rectángulo, etc., que son las formas de rostro más comunes en peluquería. Si quieres conocer más información sobre cada tipo de rostro, solo tienes que hacer click aquí.

A medida que hayas realizado varias veces este ejercicio, tu ojo y tu mente se habrán acostumbrado a percibir visualmente estas diferencias de tamaños y distancias en el rostro. Como ya te habrás imaginado, esto es solo una práctica para adquirir habilidad, pero recuerda, no es recomendable realizarlo en tus clientes.

Y ahora, con estos trucos, es el momento perfecto para conocer los tipos de rostro más frecuentes y qué le favorece a cada uno de ellos.

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